Consumo ecológico local, criterios sostenibles en nuestra compra

By Gloria Martínez @GloriaMartinezS

Consumo verde de proximidad: una apuesta en la que ganamos todos

 

Huerta ecológica
Huerta ecológica (Alboraya, Valencia)

 

El consumo ecológico local es beneficioso para nuestra salud, el medio ambiente y la economía local. Aunque hay más razonessólo esas tres ya deberían de ser suficientes para apostar por los canales cortos de comercialización.

De ello saben mucho en La Fanecà, un grupo de productores y consumidores de productos ecológicos que se asociaron para apostar por un consumo ecológico de proximidad . Quieren “que el agricultor reciba un precio digno por su trabajo a cambio de productos ecológicos de máxima calidad y a un precio justo para el consumidor”.

La Fanecà, consumo ecológico local

 

Tienda de consumo local ecológico
La Fanecà

 

El proyecto nació en 2010, tras un año de estar practicando un proyecto de agricultura ecológica para autoconsumo donde descubrieron que la tierra “les tiraba mucho”. “Dos de los que formábamos parte del colectivo inicial decidimos tirarnos a la piscina del autoempleo y crear nuestro propio lugar de trabajo, intentando vivir de la agroecologia”, comenta Xandre, uno de los integrantes.

Comenzaron cultivando mucha variedad para poder hacer cajas de verduras variadas, que las vendían mediante correo electrónico. No conseguían vender toda la producción y decidieron visitar algunas tiendas de Valencia para poder suministrarles sus productos. Más tarde, abrieron La Fanecà, una tienda en Alboraya (Valencia), para así poder dar salida a su producto y  que el consumidor pudiera comprar ecológico a precios más asequibles.  

Empleo verde: agricultura ecológica de proximidad

 

Consumo ecológico local
La Fanecà, defiende la huerta porque la huerta es futuro.

 

En el proyecto están Enric y Xandre en el campo (ambos con formación EGB) y Carla (Bellas Artes), Marina (Magisterio) y Ana (EGB) en la tienda. Para todos ha sido un cambio en sus vidas.

Su huerta, 20 fanegas, está formada por diversos trozos repartidos por toda la comarca. “Tenemos campos en  Alfara, Albalat y Alboraya. Más o menos lo típico de la comarca, pequeños trozos repartidos en diferentes sitios”, cuenta Xandre a ECOMMUNIA.

“De momento no nos da para vivir exclusivamente de esto, aunque desde febrero pasado, a raíz del mercado celebrado en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, se ha animado un poco”.

Confían en que poco a poco vaya aumentando el nivel de concienciación y que ello ayude a hacer rentable e interesante el trabajo del agricultor, “porque ahora mismo la situación es muy desmotivadora“.  Aún así, van a continuar trabajando en ello. Siempre con el porqué muy claro: “Producimos y consumimos productos ecológicos, porque no queremos comer tóxicos ni perjudicar el medio ambiente. Son productos naturales y saludables, con gusto y sin agentes químicos ni pesticidas. Las frutas y las verduras son de temporada, respetando su ciclo natural de producción y acabadas de cosechar”.

Salud preventiva

 

Verdura y fruta ecológica y de temporada
Fomento del consumo ecológico local

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde la asociación quieren defender el principio de alimentación biológica como pilar fundamental de una buena salud preventiva de enfermedades:El consumo de alimentos ecológicos de proximidad supone una mejora cualitativa en el estado físico y mental de las personas. Queremos destacar que Hipócrates, considerado padre de la medicina occidental, basaba su pensamiento en la siguiente frase: ‘Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina'”, explica Xandre.

“El 35% de los alimentos que consumimos contienen restos detectables de pesticidas; sin embargo, la mayoría de los 600 tipos de pesticidas utilizados en la agricultura no son ni siquiera detectables en los alimentos(“Alimentos globalizados”, Xavier Montagut y Fabrizio Dogliotti Ed Icaria, 2006.).

El papel del consumidor ecológico

 

Cifras que la mayoría del público desconocen. Por ello, Xandre cree que antes que subvencionar la producción, haría falta invertir en información al consumidor para así dinamizar el consumo de alimentación sana.
“El hecho de orientar los consumos alimenticios hacia criterios más sostenibles no es ningún lujo: es una acción consciente de salvaguarda de la vida, de solidaridad con el mundo de la agricultura tradicional y familiar, de respeto a los ecosistemas y de lucha por un mundo más libre y más justo. (…) 
Evidentemente, hay que rechazar alimentos contaminados por transgénicos y envenenados por productos químicos, pero, si queremos controlar la salubridad de lo que comemos de una forma global, la relación de proximidad, conocimiento y confianza con los productores es fundamental (Alimentos globalizados”, Xavier Montagut y Fabrizio Dogliotti Ed Icaria, 2006).

Se trata de apostar por los canales cortos de comercialización, de querer conocer el origen de lo que consumimos, de saber quién y cómo produce lo que nos llevamos a la boca. 

 

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