La poeta del campo

By Gloria Martínez @GloriaMartinezS

Veterinaria y poeta (acaba de publicarse, con gran acogida, su primer libro “Cuaderno de campo”), es una apasionada del campo. Desde hace dos años colabora en la Cátedra de Ganadería Ecológica, para la promoción del conocimiento y la difusión de los métodos de producción ecológica.
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“Hace mucho que vivimos en una sociedad que se construye de espaldas a la ganadería, que no reconoce el sonido exacto que hacen los cencerros de los machos cabríos guiando a las ovejas, que no enseña a sus niños a valorar el patrimonio medioambiental y cultural que tanto cuidan nuestros pastores y que algunos intentamos defender y sacar a la luz”

 

Así describe María Sánchez la trashumancia. Amante del campo, esta joven cordobesa trabaja desde hace dos años como veterinaria de una asociación de una raza caprina de leche y colabora en la Cátedra de Ganadería Ecológica de Ecovalia de la Universidad de Córdoba.
Reconoce que ha tenido la suerte de criarse en un ambiente en el que se valora mucho el origen de los animales y donde existe una preocupación por lo que se come: “Soy hija y nieta de veterinarios que han sido ganaderos y mi padrino es ganadero de sistemas extensivos y ecológicos. También tengo presente la figura y la labor de Paco Casero, alguien clave en defender estos sistemas y la dignidad de los hombres del campo. Y mis profesores, como Cipriano Díaz Gaona, Manuel Sánchez Rodríguez y Vicente Rodríguez Estévez”.

 

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María Sánchez junto a sus compañeros de la Cátedra de Ganadería Ecológica, Vicente Rodríguez, Manuel Sánchez y Cipriano Díaz.

Colaboras en la Cátedra de Ganadería Ecológica, ¿puedes hablarnos de ello?

Soy veterinaria colaboradora de la Cátedra. Siempre he defendido la ganadería extensiva y, durante la carrera, cogí como asignatura de libre, Ganadería Ecológica, impartida por Vicente Rodríguez, compañero de la Cátedra, y uno de los mejores profesores que he tenido en la universidad. Ahí empezó todo. La Cátedra de Ganadería Ecológica Ecovalia se creó en 2013 mediante un convenio de colaboración entre la Universidad de Córdoba y la Asociación Valor Ecológico-Ecovalia. Su objetivo fundamental es la promoción del conocimiento y la difusión de los métodos de producción ecológicos, en el convencimiento de que éstos contribuyen a enriquecer el ejercicio profesional, el desarrollo rural y el entorno natural.

¿Cuál es el perfil de los alumnos?

Por experiencia y por los compañeros que he conocido, el perfil de alumno responde a alguien que apuesta por el campo, la ganadería y la agricultura sostenibles, y se preocupa por los que viven y trabajan en el campo, que son los que a fin de cuentas nos dan de comer.

¿Por qué es importante la ganadería ecológica?

Porque además de todas las ventajas que conlleva este sistema de producción en cuanto a bienestar animal y manejo del territorio, y como la ganadería extensiva y el papel de nuestras razas autóctonas, es entre otros, una herramienta clave y para el control arbustivo y la prevención de incendios. Y también supone algo muy importante, ya que contribuye a fijar población en numerosas regiones de nuestro país que, por la naturaleza difícil del medio, carecen de otra alternativa posible para su mantenimiento. De su actividad, derivan otros sectores económicos locales: industrias de transformación de alimentos, artesanía, turismo y hostelería. Actividades económicas importantes como el turismo rural dependen del mantenimiento de los paisajes y ecosistemas que potencian tanto la ganadería ecológica como la extensiva.

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¿Las nuevas generaciones están interesadas en el campo?

Parece que, ahora, lo rural está en boca de todos, pero veo que hay un poco de postureo en el tema. Sí que es verdad que, cada vez más, la sociedad se cuestiona por los métodos de producción y empieza a preocuparse por lo que va metiendo en su carrito de la compra, pero seguimos viviendo en un tiempo en el que la mayoría no se pregunta cuántos kilómetros ha viajado su alimento y cómo se ha producido. En el que muchas personas, en lo que menos gastan al mes, es precisamente en la comida. Y tenemos que aprovechar este momento, en el que parece que la sociedad empieza a a hacerse estas preguntas entorno a la alimentación y a las formas de consumo para dar impulso a nuestras razas autóctonas, a la ganadería extensiva y ecológica y, como no, a las iniciativas de soberanía alimentaria. Y para dar voz, más que nunca, a los que por fin están saliendo de la sombra y haciéndose oír: los hombres y mujeres del campo.

¿Somos conscientes de ello los consumidores?

Creo que no. Sería fundamental que, en la etiqueta de todos los productos, el consumidor tuviera información del modelo de producción, los kilómetros que ha viajado ese alimento y qué le supone al ganadero o agricultor producirlo. Hoy veo en las noticias que COAG defiende el uso del etiquetado de origen de la leche. Me parece una muy buena iniciativa. Organizaciones como Veterinarios sin fronteras llevan muchos años haciendo una labor magnífica informando a los consumidores sobre qué comemos con talleres y campañas como la del azúcar  (25 gramos) o” Dame veneno”.

¿Debería de reducirse nuestro consumo de carne en beneficio del planeta?

Sí. Pero sobretodo, necesitamos consumidores responsables que se preocupen por el origen y el modo de producción del alimento. Igual pasa con un alimento como la soja que ha arrasado miles de cultivos familiares en Brasil y Argentina, imponiendo el monocultivo y unas condiciones laborales deporables: ¿Se pregunta la gente cuántos kilómetros ha viajado ese alimento?, ¿Qué supuso ese cultivo?, ¿Cuánto pagan a esos trabajadores?. Yo como poca carne y siempre procuro comer carne de mi zona y de ganadería extensiva y/o ecológica. Igual que con el resto de alimentos.

En el artículo de El Español, del que hemos extraído el párrafo del comienzo, hablas de la transhumancia, de lo poco que se valora. ¿A qué se debe?

Creo que todo se reduce a desconocimiento. Los veterinarios y los que trabajamos con la ganadería y la agricultura tenemos un papel clave y una oportunidad para acercar a la sociedad a nuestro campo, nuestros parques naturales, a nuestros animales, a los conocimientos de los pastores. No debemos desperdiciarla, es un valor cultural que ojalá nunca se pierda.

¿Cómo ves el futuro del sector?

Pues, aunque a mi generación nos han pintado el futuro bastante negro, yo tengo ilusión, esperanza y ganas en que el sector crezca y se le de el lugar y el reconocimiento adecuado.

“Solo hay una forma correcta de llevar un registro de aves:
—el sujeto que observa y anota siempre es el mismo
—las manos que agarran son siempre las mismas
—los animales que se escriben tarde o temprano hacen el nido
—en ningún caso se permitirá el retorno de un animal del cuaderno enfermo al cuaderno sano
—las aves y este cuerpo siempre buscaron la caída
—hombres y animales siempre comparten la misma página”

(Cuaderno de campo. Ed. La Bella Varsovia)

 

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