Cuando el respeto hacia los recursos naturales es la única opción concebida

By Gloria Martínez @GloriaMartinezS

CERDOS MONTEFRIO

“En un pequeño y mágico rincón de la sierra de Huelva se encuentra la Finca Montefrío, un lugar con encanto donde reencontrarse en familia para disfrutar del campo, la naturaleza, las aves y las flores… toda la luz y la tranquilidad que nos regala un paraje tan maravilloso y singular como el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche”.

Así describen Armando y Lola su granja familiar ecológica. Ubicada en Huelva (no en el pueblo granadino Montefrío), en una zona en la que encontramos dehesa y castaños por todas partes, de ahí la fama de sus colores en el otoño: Así es el lugar donde vivimos y del que vivimos. Una Dehesa, un ecosistema maravilloso en el que los árboles que reinan son centenarios, encontrándose principalmente encinas y alcornoques. Ligados al ecosistema todos los demás miembros, nuestros cerdos, cabras y gallinas que disfrutan entre otros del día a día en la finca, y el sonido de los pájaros”.

Lola López cuenta a ECOMMUNIA los inicios de este proyecto. Recuerda que fue en el año 1989 cuando decidieron irse a vivir al campo:  “La finca fue comprada por la madre de Armando y, al comenzar, teníamos claro algo por encima de todo, había que devolver la tierra en mejor estado del que la habíamos recibidoAsí, nuestra filosofía siempre se ha ligado a esta idea. Hemos intentado integrar todas las actividades que debíamos desarrollar con los ciclos de la naturaleza, sin acelerar ningún proceso, y re-invirtiendo en el ecosistema todo lo que cosechábamos (carbono, reforma de instalaciones, economía, emociones,…)”.

Ninguno de ellos procedía de una familia ganadera pero contaban con una persona que les enseñó e introdujo en el sector. El tío Lorenzo. “Era el tío de Armando, sin embargo bien podía haber sido el de todos, hombre de pocas palabras pero de gestos constantes, siempre atento a lo que la huerta mandaba, dispuesto a prestar su mano”.

Junto a él, el resto de la familia les ayudó en todo lo que pudo. Poco a poco fueron aprendiendo. Han pasado casi treinta años, “con los diferentes sonidos de las estaciones, buscando siempre el color de gratitud del terreno …. Y, con el tiempo y nuestros tres niños, si se podía hablar ya de familia ganadera”. 

 

FAMILIA MONTEFRIO
Armando y Lola, junto con sus chicos Helena, Natalia y Armando, viven en el campo y del campo. Cuidan lo que les rodea, por eso hacen ganadería y agricultura ecológica, apuestan por una alimentación sana y natural e intentan aportar su granito, elaborando productos derivados de sus cerdos: jamones, paletas, lomo y embutidos.

El día a día de una granja familiar ecológica

Lola nos explica que su día a día es muy variado. Empieza temprano, normalmente incluso antes de que salga el sol, para contestar los emails o hacer los paquetes de los pedidos. Tras coger fuerzas con el desayuno, marchan a la huerta o a preparar la alfalfa o las calabazas para sus cerdos, y van a ver cómo están ellos. Después, toca ordeñar a las cabras por las mañanas, para que puedan salir a pastar a la montaña “bien cómodas, y preparar la leche para el queso”.

“Las gallinas se encargan de remover la tierra en las zonas cercanas a la casa, y nosotros de que los gallos no sean demasiado insistentes y lo hagan en armonía. De aquí. nos vamos a la huerta en verano, o a las reforestaciones en otoño. ¡Dependemos tanto de la temporada…!

Por la tarde, los animales vuelven a sus lugares de descanso, cerca de casa, y nos encargamos de guardarlos y alimentarlos si fuese necesario, y recolectamos la alfalfa para el día siguiente en los meses de verano”, narra Lola. 

 

PADRE MONTEFRIO
Finca Montefrío es una granja familiar ecológica. Su labor, día a día, es la crianza tradicional y manejo del cerdo ibérico puro de bellota en la dehesa, en equilibrio y respeto hacia los recursos naturales que la Naturaleza les ofrece.

 

Asegura Lola que, para ellos, no se trata de trabajar en ecológico propiamente dicho o no, sino de trabajar en la forma que consideran justa con el medio y, ante todo, respetando sus ideales. La producción que da la tierra es limitada, y cada producto que provee es un pequeño regalo al que le damos el valor que, consideramos, tieneEmpezamos dentro del mundo ecológico cuando el mercado del cerdo era muy inestable y no podíamos mantener la venta a la industria, porque los costes eran superiores a los ingresos. Cuando empezamos a comercializar nuestros productos nos dimos cuenta de que uno de los aspectos más bonitos de la producción venía de los ojos y las palabras de las personas que los degustaban; unas palabras de gratitud y valoración es la palmadita en la espalda que te ayuda cuando el mundo del campo es incierto”.

Sobre si es complicado o no su trabajo, contesta que es una actividad compleja y adornada con pequeños hilos que sostienen el completo de la estructura; cuando alguno de los hilos se resiente la estructura peligra en su completo. Por esa parte, la actividad es complicada, nunca tienes la certeza de haber acabado nada pero, a fin de cuentas, eso es lo que le añade el valor a la vida, ¿no?”.

Por eso, afirma, su trabajo no puede calificarse de complicado.“Complicado es el cambio climático, la enfermedad de la arboleda o la falta de agua en un año duro de calor… Nuestro trabajo es una maravilla, y aun mejor que haya un sector de personas que lo aprecien, y con quien compartas bonitas conversaciones sobre ideales en común”. 

 

CERDOS CAMPO
Además de Jamones y Paletas de Ibéricos Puros de Bellota Ecológicos, Finca Montefrío elabora embutidos tradicionales, salchichón, chorizo, morcilla, patés … Todos preparados con ingredientes naturales y con certificación ecológica.

 

Sus palabras desprenden convencimiento y pasión en lo que hacen. Les gusta su día a día. Lo que no les gusta tanto es que se les pregunte qué les hace diferentes: Creemos que en la producción ecológica no debería preguntarse que nos hace diferentes, sino que nos hace iguales. En casa, casi el 100% de los alimentos que consumimos es producido en nuestra tierra; creemos en una alimentación sana, de temporada y de calidad. Cuando comercializamos los productos de nuestros cerdos lo hacemos compartiendo lo que comemos en nuestra familia, y todo se hace de corazón y buscando el mejor resultado”.

Resalta Lola que lo importante es “mirar la tierra que hay detrás también, y saber que nuestro trabajo aporta al ecosistema, en vez de extraer materia del mismo; es un reconocimiento. Vamos a algunos mercados ecológicos, y nos encanta encontrar que hay gente también apasionada por sus productos, porque finalmente todos buscamos lo mejor para alimentarnos. Así pues, lo que nos hace similares a todas las personas que creemos en productos ecológicos y conociendo su origen, es que queremos lo mejor; lo mejor para la tierra, lo mejor para nuestro cuerpo, y lo mejor en el sabor y el aroma”. 

En cuanto al futuro, el tiempo lo dirá. Lo que les importa es el presente. Un presente en el que su hija se ha unido a este proyecto: “Eso nos hace muy felices. Tenemos mucha esperanza, vemos que, aunque no toda la sociedad, hay personas que quieren disfrutar de la comida, de las experiencias en la naturaleza y compartir valores. Hay muchos medios por los que estamos cada vez más en contacto, y eso nos da un extra de alegría y motivación”.

 

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