Cuando lo importante no son las cifras

By Gloria Martínez @GloriaMartinezS

MAMACAMPO PANORAMICAHace tres años, Nacho y David empezaron a dar forma a MAMA CAMPO. Poco a poco se fueron uniendo el resto. Un grupo de jóvenes emprendedores con experiencia en gestión junto con una nutricionista especialista en alimentación ecológica. Abrieron una tienda ecológica en Madrid. Luego una cantina y un restaurante. Todo ecológico, todo siguiendo una lógica: “La lógica eco es lo contrario a la lógica tóxica. Nuestros productos vuelven a lo natural y desechan lo artificial, lo industrial, lo químico. No hablamos de vegetarianismo, hablamos de alimentación sana y natural. Nos gusta lo bueno y lo sabroso, ya sean carnes o pescados, lácteos o verduras, panes o cereales. Nos preocupa el sabor, la calidad y la seguridad alimentaria”

Y es que, aunque la mayoría de ellos provienen de un sector profesional que nada tiene que ver con el actual, desde hace mucho, 15 o 20 años, son consumidores de productos ecológicos..

La tienda (calle Trafalgar, 22 de Madrid) es un comercio de barrio, donde prima el contacto con el cliente. Elena Martínez, una de las socias de MAMA CAMPO, cuenta a ECOMMUNIA que ellos abrieron la puerta de la primera tienda ecológica del madrileño barrio de Chamberí: “Ahora hay muchas más. No creo que haya más clientes, lo que ocurre es que mucha gente está viendo lo ecológico como una oportunidad de negocio. Lo positivo es que cada vez se va a acercar más el producto ecológico a todas las personas”.

Tienda ecológica en Madrid donde los precios tienen alma

Cuenta Elena que trabajar en ecológico no es tan rentable como en convencional porque los precios de inicio son mayores y, por tanto, el margen de beneficio es menor, “porque tampoco vas a subir mucho los precios ya que la gente tiene que poder hacer la compra. Son precios con alma. En MAMA CAMPO cada día hacemos el camino hacia el origen de los sabores de un puchero tradicional. Para acortar el viaje y llegar rápido hasta la cuna del mejor caldo, hemos acortado la distancia con los productores y nos hemos saltado unos cuantos peajes con forma de intermediarios. En nuestro destino hemos conocido las manos de quienes surten nuestras estanterías, porque es de ellas de las que recogemos nuestros productos. Además, hemos conseguido ofrecer precios asequibles al alcance de los que buscan el sabor con buen gusto”.

No es un negocio que te de grandes cifras. Se hace por pasión y defensa de la alimentación ecológica. Es mucho más saludable que la convencional, además de más respetuosa con la naturaleza y los animales”.

El trato personalizado con el cliente es una de las cosas que los diferencia. También el contar con Vanesa, la nutricionista. Además, trabajan con pequeños productores locales. La mayor parte de la fruta y verdura es de Km.0. La amplia selección de producto fresco es otro de sus grandes atractivos. “Ello hace que sea más complicado que el convencional sobre todo por nuestra insistencia en comprar a pequeños productores que hace que la gestión se multiplique pero, también podemos ofrecer muchos y diferentes productos”.

TIENDA 5

Su público es variado, desde jóvenes a personas mayores, principalmente del barrio. El 80 por ciento, ya son habituales. “En Mama Campo siempre hemos creído que nuestros productos merecen el mejor lugar y nos hemos esforzado en ofrecérselo. La imagen de nuestra tienda ecológica en Madrid se ha cuidado al detalle y está basada en materiales naturales y en elementos decorativos de distintos diseñadores. Nuestro objetivo es ofrecer una experiencia placentera a nuestros clientes que, hartos de los agresivos estímulos comerciales, buscan disfrutar a la hora de llenar la cesta de la compra. El diseño de Mama Campo fue premiado por Metrópoli como el local con la mejor decoración en 2014”.

El futuro, lo ven con optimismo: creciendo y acercándose cada vez a más público. Aún así, muy distinto al de los países del norte de Europa, donde el consumo de alimentos ecológicos es mucho mayor. “Aquí falta mucha información y conciencia. Las administraciones deberían de implicarse más y dejar de lado los intereses económicos. Afortunadamente, muchas personas apoyan y apuestan por el pequeño comercio, por el trato personalizado y la oferta de productos cuidada. Las grandes superficies van a volumen y no trabajan con pequeños productores. Nuestras hortalizas y verduras, además de ecológicas y certificadas, vienen de los huertos de pequeños productores con nombres y apellidos. Nuestras carnes, además de contar con prestigiosos sellos de calidad, proceden de las granjas de ganaderos comprometidos con su explotación. Nuestros yogures y quesos han sido elaborados de forma artesanal. Nuestros panes no conocen las técnicas industriales, sino la lentitud de la tradición”.

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